Saudi Aramco reportó un flujo de tesorería de explotación de USD 25.400 millones en el segundo trimestre de 2026 y anunció un dividendo de base de USD 21.900 millones, cuyo pago se espera en los próximos tres meses. La relación entre ambas cifras muestra la mecánica de una petrolera estatal que traslada casi la totalidad de la caja generada por el negocio a su accionista principal, un patrón que sirve de referencia para las empresas públicas de hidrocarburos.
La compañía declaró un beneficio neto ajustado de 125.200 millones de riales saudíes, equivalentes a USD 33.400 millones, para el periodo abril-junio. El resultado superó la expectativa del mercado, situada en USD 31.590 millones para el trimestre.
El reparto se financia con una estructura de balance todavía poco apalancada, aunque en movimiento. El ratio de endeudamiento (gearing) subió a 6,2% en el segundo trimestre desde 4,8% en el primero, alza vinculada a inversiones de infraestructura. Es decir, la empresa sostiene el dividendo sin comprometer de forma sustancial su capacidad de deuda, un margen del que no disponen todas las petroleras estatales.
Entre esas inversiones de infraestructura figura la logística de exportación. Aramco puso en operación a plena capacidad su oleoducto Este-Oeste de 1.200 kilómetros, es decir 746 millas, para redirigir el crudo hacia las terminales del mar Rojo. La compañía afirmó haber mantenido una capacidad máxima de exportación de 7 millones de barriles diarios, asegurando sin interrupción el abastecimiento de los mercados mundiales.
Esa redirección responde a un entorno operativo alterado. Los enfrentamientos que se prolongan desde hace más de cinco meses y que afectan también a Irak y Egipto provocaron una crisis mayor en el estrecho de Ormuz. El artículo firmado por Meltem Suat en el sitio YatirimX atribuye el alza de los precios del petróleo, que sostiene los balances de las grandes energéticas mundiales, a las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El caso ilustra una secuencia que interesa a cualquier operador estatal: precios altos por tensión geopolítica, una ruta de exportación alternativa disponible antes de que se necesite, y un dividendo que absorbe la mayor parte del flujo de caja operativo del trimestre. La cobertura del dividendo con caja generada en el periodo no es completa, y la diferencia se refleja en el aumento del apalancamiento.
La publicación del artículo lleva fecha del 4 de agosto de 2026.
