El Gobierno nacional aprobó una inversión de US$ 6.400 millones para desarrollar un nuevo proyecto de petróleo no convencional en Vaca Muerta. El mismo recurso ocupa a la vez otra línea de la política oficial, que corre en sentido opuesto: frenar la explotación petrolera de Rockhopper y Navitas en el proyecto Sea Lion, en aguas circundantes a las Islas Malvinas. Un frente atrae capital y promete barriles; el otro intenta detener una extracción que todavía no arrancó.
El proyecto aprobado llega con una meta de producción explícita: según el ministro de Economía, Luis Caputo, apunta a alcanzar 70.000 barriles diarios de petróleo. Esa agenda busca ensanchar la base de socios de la cuenca. Sulaiman Syarif se reunió en Neuquén con los ministros provinciales Guillermo Koenig y Gustavo Medele para explorar inversiones en uno de los principales polos energéticos del país. La conversación de cooperación energética abarcó Vaca Muerta, el potencial interés de Indonesia en el GNL argentino y posibles sinergias en geotermia.
El acercamiento no parte de cero comercial. El intercambio bilateral entre la Argentina e Indonesia superó los u$s1.600 millones en 2025 y alcanzó los u$s1.300 millones entre enero y julio de 2026. En ese tramo de siete meses creció casi un 49% interanual. Si el ritmo de los primeros siete meses se sostuviera, el intercambio de 2026 rozaría el total de 2025 antes de cerrar el año, una lectura que solo pone lado a lado las dos cifras informadas.
El frente externo depende de un tribunal, no de una firma
Mientras la cuenca no convencional suma inversión y producción, la otra línea de la política petrolera busca parar una actividad en marcha. El plazo de dos semanas que la diplomacia argentina otorgó a Gran Bretaña para frenar la operación de Rockhopper y Navitas en Sea Lion vencía este lunes. La Cancillería argentina busca ahora que el Tribunal del Mar dicte medidas provisionales para frenar el proyecto antes de que empiece a producir, algo previsto para 2028.
El contraste es de herramienta y de calendario. Vaca Muerta se resuelve con una aprobación de inversión y una cifra de barriles; las aguas circundantes a las Islas Malvinas dependen de que un tribunal internacional intervenga y de un ultimátum que ya corrió su plazo. Si las medidas provisionales no llegaran antes de 2028, la producción prevista de Sea Lion comenzaría dentro del horizonte que la Cancillería intenta anticipar.
Quién queda expuesto
El proyecto aprobado reúne dos magnitudes que ahora deberán cumplirse: una inversión de US$ 6.400 millones y una meta de 70.000 barriles diarios atribuida por Caputo. Indonesia aparece como contraparte que explora el GNL argentino y la geotermia sobre una relación comercial que creció casi la mitad en un año. Rockhopper y Navitas quedan en el centro del recurso judicial, cuyo objetivo declarado es detener su actividad antes del inicio de producción previsto para 2028.
La próxima señal observable no está en Neuquén sino en el Tribunal del Mar: que dicte o no las medidas provisionales mostrará si la vía judicial logra lo que el ultimátum vencido no consiguió. El petróleo ordena las dos estrategias a la vez, pero con instrumentos que no se cruzan: capital y aprobación de un lado, litigio y plazos del otro.
Fuentes
- El Gobierno aprobó una inversión de US$ 6.400 millones en Vaca Muerta (se abre en una pestaña nueva) - Event Registry
- El Gobierno recurre a un tribunal de la ONU por el petróleo en Malvinas y expertos advierten sobre el riesgo de la jugada (se abre en una pestaña nueva) - Event Registry
- Indonesia busca socios energéticos en Vaca Muerta y abre la puerta a la carne argentina (se abre en una pestaña nueva) - Ambito, economie
- Vence el ultimátum al Reino Unido y el Gobierno lleva el petróleo de Malvinas al Tribunal del Mar (se abre en una pestaña nueva) - Rio Negro
