El nuevo esquema comercial de Estados Unidos coloca un piso de 0,38 dólares por vatio a los módulos solares que entren al país, junto con 0,22 dólares por vatio para las células, 100 dólares por kilogramo para lingotes y obleas de polisilicio y 21 dólares por kilogramo para el polisilicio, según la Casa Blanca. Los aranceles y esos pisos rigen desde las 00:01 hora del Este del 4 de diciembre de 2026.
El origen de la decisión es una investigación abierta bajo la Sección 232 sobre las compras externas de polisilicio: el secretario de Comercio concluyó que esas importaciones amenazan la seguridad nacional estadounidense.
Para los precios de los equipos, la firma Roth Capital calcula que un módulo terminado que se importaba de forma directa a 0,24 dólares/W antes de la Sección 232 llegará a 0,38 dólares/W, es decir, 0,14 dólares/W más. El mismo análisis traslada ese encarecimiento a los contratos de largo plazo: un alza media de 0,10 dólares/W en el módulo obligaría a subir las tarifas de los contratos de compraventa de energía entre 4 y 5 dólares/MWh para cubrir por completo el gasto de capital adicional.
La medida deja una puerta abierta a la fabricación local. El secretario de Comercio queda facultado para aprobar planes de relocalización industrial de empresas interesadas en levantar, modernizar o ampliar plantas de estos productos, con la condición de que las obras arranquen antes del 20 de enero de 2029.
Entre los beneficiarios directos figura First Solar, cuyos módulos de película delgada no llevan polisilicio. Su director ejecutivo, Mark Widmar, describió la decisión como una de las de mayor importancia estratégica en materia comercial de las últimas décadas.
