La petrolera saudita Aramco anunció el 4 de agosto de 2026 un aumento del 44% de su beneficio neto en el segundo trimestre frente al mismo periodo del año anterior. El resultado alcanzó 122,6 miles de millones de riales sauditas, equivalentes a 28,4 miles de millones de euros, en el segundo trimestre de 2026.
En el mismo trimestre de 2025, el beneficio neto había sido de 85 miles de millones de riales, es decir 19,7 miles de millones de euros. La diferencia entre ambos trimestres traza el tamaño de la renta capturada por un productor de bajo costo cuando el crudo se encarece por una interrupción física del suministro, y no por un aumento de la demanda.
El origen de ese encarecimiento está en la guerra contra Irán, lanzada a fines de febrero por Estados Unidos e Israel, que llevó a Teherán a bloquear en represalia el estrecho de Ormuz. Por ese paso transita habitualmente alrededor de un quinto del consumo mundial de hidrocarburos. En julio, los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, anunciaron un bloqueo marítimo contra sus opositores sauditas en el mar Rojo.
El presidente de Aramco, Amin H. Nasser, se refirió a perturbaciones sin precedentes en el abastecimiento a través del estrecho de Ormuz y a la capacidad del grupo para asegurar la continuidad de sus actividades. La empresa suministró millones de barriles diarios de crudo a los mercados gracias al oleoducto Este-Oeste, que conecta sus instalaciones energéticas del Golfo con las terminales de exportación en el mar Rojo. Esa infraestructura es la que permite evitar el cuello de botella marítimo: la logística terrestre, y no solo las reservas, decide quién sigue vendiendo cuando una ruta de exportación se cierra.
El precio de referencia recogió toda la tensión. El Brent del mar del Norte llegó a superar brevemente los 100 dólares, unos 86,90 euros, a fines de julio. Hacia la 1h en Lisboa, el barril de WTI estadounidense subía 0,49% hasta 80,73 dólares, unos 70,2 euros, mientras el Brent avanzaba 0,6% hasta 84,27 dólares, unos 73,2 euros. El repliegue desde el pico de julio muestra que la prima de guerra incorporada al precio es reversible y depende de decisiones políticas de corto plazo.
Una de esas decisiones está sobre la mesa. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el lunes que se desarrollaban negociaciones con Irán en ese preciso momento, pese a un desmentido de Teherán poco antes, y sostuvo que representaban la última oportunidad para que ese país obtenga un buen acuerdo.
Para cualquier importador neto de crudo o de derivados, el trimestre de Aramco funciona como una medición indirecta del costo que asume el resto de la cadena: los 8,7 miles de millones de euros adicionales de beneficio respecto a 2025 provienen de precios pagados por compradores en todo el mundo. Para un exportador, el mismo periodo describe una ventana de ingresos que se abre y se cierra con el mapa de riesgo del estrecho de Ormuz y del mar Rojo, no con su propia capacidad de producción.
