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Martes, 13 de octubre de 2026
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Chile cifra en USD 20.700 millones las inversiones que liberaría el tratado minero con Argentina

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Casi tres décadas después de que Carlos Menem y Eduardo Frei lo rubricaran en diciembre de 1997, el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina atravesó 17 relevos de gobierno sin quedar suspendido y sostiene hoy una cartera conjunta superior a los USD 20.700 millones en cobre, oro y litio repartidos a lo largo de los 6.691 kilómetros de cordillera que comparten ambos países. El punto de quiebre no es la existencia del marco, sino el verbo con que vuelve a nombrarse: lo que durante años fue respaldo latente se presenta ahora como inversión que la reactivación haría efectiva.

Un marco firmado en 1997, una cifra puesta en el presente

El ministro chileno de Minería, Daniel Mas, sostuvo que reactivar el tratado con Argentina permitiría concretar inversiones por más de USD 20.700 millones. A esa cartera se le atribuye una producción potencial de 540.000 toneladas de cobre al año derivadas de la integración entre los dos países. La misma cifra de respaldo que figuraba en el instrumento histórico reaparece así como monto por materializar, no como cartera en reposo.

Si la reactivación avanza en los términos que describe Mas, esas 540.000 toneladas anuales pasarían de proyección a oferta efectiva; si el proceso se estanca, el tonelaje seguiría siendo potencial sin despliegue.

El tonelaje binacional frente al que Chile puede sumar solo

El peso del eje fronterizo se mide mejor contra lo que un único país puede agregar por su cuenta. Dentro de Chile, la unión de Los Bronces con Andina y la integración operacional de Collahuasi y Quebrada Blanca sumarían en conjunto cerca de 300 mil toneladas adicionales de cobre. Puestas una junto a otra, las dos magnitudes ordenan la discusión: la vía binacional ofrecería 540.000 toneladas anuales, frente a las aproximadamente 300 mil toneladas que aportaría reordenar faenas ya existentes en territorio chileno.

Esa brecha explica por qué el tratado reaparece como pieza central y no como complemento: el camino con Argentina aportaría más tonelaje que la consolidación de activos internos.

Quién ya convierte el ciclo en caja

El nivel de precios que vuelve atractiva esa expansión ya se refleja en los balances de las productoras en operación. Antofagasta plc, matriz de Antofagasta Minerals y del Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB), elevó 72% su resultado antes de impuestos en el primer semestre de 2026, hasta USD 1.995,8 millones, desde los USD 1.162 millones de igual período de 2025. La compañía reúne en una misma estructura la extracción y el ferrocarril que traslada el mineral hacia la exportación.

Ese encadenamiento entre faena y vía férrea muestra el mecanismo por el que un alza del cobre recorre más de un eslabón: el mayor valor de la producción alimenta a la vez la minería y la logística ferroviaria que la conecta con los mercados. Un salto de 72% en la ganancia antes de impuestos en un solo semestre describe la rentabilidad que respalda las decisiones de inversión antes de que el tratado reactivado aporte una sola tonelada nueva.

Tres actores quedan expuestos de forma distinta. Chile concentra tanto la consolidación interna de activos como la mitad de la frontera donde se desplegaría la cartera conjunta. Argentina figura como el socio sin el cual las 540.000 toneladas anuales no se concretan, porque la cifra depende de la integración de ambos países. Antofagasta plc encarna al productor que ya traduce el ciclo en resultados, con utilidades que crecieron 72% en seis meses.

La señal que confirmaría el giro es la propia reactivación anunciada por Mas: si los más de USD 20.700 millones empiezan a comprometerse, el tratado dejaría de ser un marco histórico para volverse cronograma de obra. Mientras eso no ocurra, la cartera seguiría respaldada pero sin ejecutar, como lo estuvo a lo largo de 17 cambios de gobierno.

Fuentes