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Martes, 13 de octubre de 2026
Energía y recursos de América Latina
Análisis del díaPolítica energética

Guatemala, Perú, Brasil y México mueven fichas distintas en la expansión eléctrica

Infraestructura de generación y transmisión en paisajes de Guatemala, Perú, Brasil y México.
Photo: Foto3821 / Wikimedia Commons (se abre en una pestaña nueva)CC0

La expansión del sector eléctrico avanza en varios mercados de la región, pero cada país ataca un eslabón distinto de la cadena: generación firme, transmisión o inversión acumulada. La demanda de electricidad en México mantiene una tendencia creciente superior a 3%, según Camilo Serrano. Si ese ritmo se sostiene, la presión sobre la oferta nueva deja de ser un problema de un solo país y se vuelve el denominador común de las convocatorias que ahora se abren en paralelo.

El caso más directo sobre generación es el de Guatemala. La licitación PEG-6 busca contratar 600 MW de energía firme. De esa capacidad, 450 MW corresponderán a nuevas plantas y 150 MW a centrales que ya están en operación. La distinción importa: tres cuartas partes del volumen dependen de activos todavía por construir, mientras el resto renueva compromisos con capacidad existente. Si las nuevas plantas se retrasan, el bloque de 450 MW quedaría expuesto a los plazos de desarrollo, y el aporte efectivo a la cobertura de punta llegaría más tarde que el contrato.

Perú trabaja sobre un cuello de botella diferente. El Gobierno suscribió contratos con Engie Transmisión Perú para impulsar cuatro proyectos por una inversión de USD 339 millones. La generación adicional no entrega energía al sistema si la red no la transporta, de modo que un compromiso centrado en transmisión responde a una restricción distinta de la que resuelve una subasta de capacidad firme. Los USD 339 millones peruanos destinados a cuatro proyectos de red contrastan en escala con las cifras que se proyectan para el mercado más grande de la región.

Esa comparación la fija Brasil. GlobalData estima que la capacidad eléctrica instalada acumulada de Brasil crecerá a una tasa anual compuesta del 4,7% entre 2025 y 2035. La misma firma prevé que el sector eléctrico brasileño atraiga cerca de 93.000 millones de dólares en nuevas inversiones entre 2026 y 2030. El monto previsto para cinco años en un solo mercado supera en casi dos órdenes de magnitud el compromiso de transmisión firmado en Perú, lo que ubica cada anuncio en una liga de capital propia.

Un mismo motor, tres respuestas de política

Lo que une estos movimientos es menos la cifra que la dirección. Una demanda que crece por encima de 3% en México y una capacidad instalada que se proyecta al 4,7% anual en Brasil describen sistemas que necesitan sumar oferta de forma sostenida durante la próxima década. Frente a ese motor común, las herramientas difieren: Guatemala contrata energía firme por licitación, Perú asegura infraestructura de red con un operador privado y Brasil se apoya en un flujo de inversión que GlobalData cifra cerca de los 93.000 millones de dólares.

Los actores expuestos se reparten según el instrumento. Los desarrolladores de nuevas plantas compiten por los 450 MW que Guatemala pondrá en juego, y su calendario de obra define si el volumen licitado se traduce en energía disponible. Engie Transmisión Perú queda comprometida con la ejecución de cuatro proyectos por USD 339 millones, de cuyo avance depende que la red acompañe a la generación. Y quien tome posiciones en Brasil enfrenta un horizonte de inversión que, según GlobalData, se despliega entre 2026 y 2030, con una trayectoria de capacidad definida hasta 2035.

La señal a vigilar es si la adición de generación y la ampliación de red avanzan al mismo paso. Si la capacidad firme contratada en Guatemala y la inversión proyectada en Brasil crecen sin que la transmisión siga el ritmo, el tipo de restricción que Perú busca resolver con USD 339 millones reaparecería en otros mercados donde la demanda, como en México, ya supera el 3% anual.

Fuentes